Western Australia

Western Australia o Australia Occidental, es el estado más grande del país y casi del mundo entero, sólo un estado Ruso lo supera. Es quizás el menos conocido y menos turístico pues las distancias entre los sitios son enormes. Carreteras con medio metro de agua, cascadas en las laderas de las montañas, desiertos, playas de aguas cristalinas, arena blanca y arrecifes, el tiburón ballena, camellos al norte que contrastan con los bosques y viñedos del sur…todo esto y mucho más es Western Australia.

Nosotros llegamos a través de la frontera con Norhern Territory, aquí nos hicieron tirar/comer la fruta verdura y miel que llevábamos en el coche(cosas de mantener los ecosistemas).

En el Norte de Australia tienen clima tropical, es decir, tienen época de lluvias y época seca. Nosotros llegamos al final de la época de lluvias y aunque no nos llovió ni un solo día, la semana anterior habían visto pasar un ciclón que les había dejado 900mm de agua ( lo que llueve en Galicia en un año). Como resultado, el offroad era imposible pues los caminos eran ríos y las carreteras principales sólo eran practicables con coches high clearance (con la toma de aire elevada).

Así llegamos a Broome, el primer atisbo de verdadera civilización después de muuuchos kilómetros y sobretodo, el mar y sin cocodrilos! Cual fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que aquí no hay cocodrilos, pero que era la temporada de las Box Jellyfish unas medusas tan venenosas que te pueden matar. Nuestro gozo en un pozo, nos tendríamos que conformar con ver los camellos pasear por la playa.

Nuestro gran próximo destino sería Coral Bay. Un arrecife de coral, donde empezaba la época del Coral spawning. La época de reproducción de los corales, momento en el que muchos peces se acercan a los corales para alimentarse. Entre ellos el gran tiburón ballena. Hace 10 años José Antonio había visto por primera vez el tiburón ballena en un documental y desde ese momento, su sueño era poder nadar con uno de ellos y nosotros lo íbamos a intentar. Normalmente, la época del tiburón ballena, el momento en el que pasa por esta costa, es de Abril hasta Agosto,  a veces un poco antes o un poco después. Nosotros llegamos a mediados de marzo, con lo cual, no teníamos nada asegurado.  Cuando llegamos a Exmouth, nos dijeron que los tours para nadar con el tiburón ballena no habían empezado aún, todos menos uno que empezaría el sábado siguiente. Era nuestra única esperanza, así que allá fuimos. Estos tours son carísmos porque además del barco, sale una avioneta para ver donde están los tiburones y dirigirnos hacia allí con el barco. Si no, es probable que no los veas.

Después de las primeras explicaciones de qué es lo que hay que hacer cuando llegásemos a los alrededores del tiburón, hicimos las primeras pruebas de los equipos en el agua. Al poco nos dijeron que habían visto uno y que había que bajar corriendo y equiparse. Estábamos de los nervios, como dos niños pequeños y por fin llegó el momento, y qué momento, allí estaba, nadando, qué increíble criatura. Sin duda una de las sensaciones más increíbles de nuestras vidas…nadar con un tiburón ballena, en medio del mar…como si fueses un pececillo más y la verdad es que la sensación , era esa, como si fueses un pececillo de esos que va con los peces grandes (herbívoros) buscando protección.

El tiburón ballena es una especie considerada vulnerable porque tiene un muy lento crecimiento, para que os hagáis una idea, desde que nace, tarda 30 años en poder empezar a reproducirse.

Para acabar el día hicimos un poco de snorkel por los corales y nos visitó algún que otro delfín que quería jugar con el barco. Un día que sin duda no olvidaremos.

En esta costa además hay un parque Nacional que se llama West Cape Range donde abunda la vida salvaje tanto terrestre como acuática. A tan solo unos metros de la costa pudimos nadar con tortugas, rayas y pececillos de miles de colores. Y en tierra pudimos ver dingos, canguros y emus.

Después de pasar unos días en este paraíso de vida salvaje, seguimos nuestra ruta hacia el sur y quisimos explorar la península de Monkey Mia. Aquí estuvimos unos días, nosotros y todas las moscas del desierto. Resulta que cuando hay viento que viene del Este, sube la temperatura y la cantidad de moscas es algo que no habíamos visto en nuestra vida. Para que os hagáis una idea, acabamos bañándonos poniéndonos unas mosquiteras en la cabeza para taparnos la cara y que las endemoniadas moscas no te molestasen. Esta península tenía todas las papeletas para ser un sitio idílico, pero aquellas moscas lo convertían en un infierno. Afortunadamente encontramos un pequeño oasis (sin moscas) en el pueblo de  donde los Emus debieron pensar lo mismo ya que paseaban tan campantes como si fuesen palomas.

Nuestra última parada antes de llegar a Perth fue el Pinnacle Dessert. Un lugar bastante turístico pues no esta muy lejos de Perth y donde por primera vez en mi viaje alrededor de Australia y por increíble que parezca, me topaba con una mini serpiente (fuera de los parque naturales).

Y aquí la famosa serpiente:

Perth y Fremantle

Perth es la capital de Western Australia y Fremantle su hermana pequeña y donde está el puerto donde despediremos a Ulises.

Perth con sus  1,8 millones de habitantes es a priori bastante parecida a cualquier otra ciudad australiana, impresionantes parques y jardines botánicos, un centro financiero lleno demodernos edificios acristalados que se mezclan con centros comerciales al aire libre y edificios históricos más antiguos. Nos recuerda bastante a Brisbane con el Swan River que lo atraviesa, la diferencia es que Perth está al lado del mar y es un sitio perfecto para practicar todos los deportes de agua y viento, windsurf, kitesurf y por supuesto vela. Por si fuera poco, cuenta con un montón de playas a pocos kilómetros y Fremantle.

Fremantle es una ciudad de casi 30.000 habitantes, pero que parece un pueblecito de vacaciones. El típico mercado de abastos lleno de puestos de artesanía o de comida, fachadas con obras de arte y South Beach, el orgullo de todos los Fremantleanos.

Aquí en Australia, aunque suene raro, también tienen vacaciones en Semana Santa, aunque aquí lo llaman Easter y lo que celebran es que un conejo imaginario deja huevos de chocolate a los niños (algún día descubriré la relación entre eso y las procesiones) y el sitio por excelencia donde va todo Perth en estas fechas en Margaret River y allí nos fuimos también nosotros.

Margaret River es la región vinícola por excelencia. Cuan diferente es su joven cultura vinícola a la nuestra…nada que ver. Pero justo estamos en el fin de la temporada de vendimia y nos pareció un buen lugar para pasar nuestros últimos días en Australia.

Teníamos ganas de naturaleza (que sin duda es la joya australiana) y por cambiar, en lugar de hacer una caminata, buscamos a ver si lo podíamos hacer por agua. Llegamos a una casa en medio del campo donde se supone que alquilaban canoas. Al llegar nos recibió un hombre que nos dijo que allí era y que si queríamos nos podíamos quedar en su jardín a pasar la noche.

Así hicimos  y al día siguiente cogimos las canoas. El río tenía muy poco caudal y había árboles caídos por todos lados. Finalmente, más que un paseo en canoa, fue una yincana a la aventura  total. Todo muy salvaje, muy natural, muy dejado a la mano de Dios. Acabamos realmente exhaustos.

De vuelta a casa, Neville y su mujer Anne nos invitaron a tomar con ellos la última botella de la cosecha del 2014 e inaugurar la del 2017. La vendimia de esta temporada acaba de tener lugar y por tanto es el momento de embotellar la cosecha del año anterior para dejar libres las cubas para la de este año.

Esta pareja nos encantó. Ya jubilados, en su época fueron unos jóvenes hipies de los 60, perseguidos por el gobierno  porque Neville se negó a ir a la guerra de Vietnam. Australia, sus exconvictos e inmigrantes eran una fuente de jóvenes de la Commonwealth a los que mandar a la guerra y si te negabas, te convertías en enemigo del gobierno.

Llegaron aquí con la idea de vivir alejados de los policías que les perseguían y acosaban constantemente. Hoy en día tienen una preciosa casa de piedra en medio de un bosque junto al río y rodeados de canguros. Ya se sabe con una copa de vino en mano se habla y se habla muchísimo…nos contaron como fue y como es su vida ahora, las riquezas de Australia, especialmente de Western Australia (el estado con mayor renta per cápita por habitante)  o la situación de los aborígenes (un tema que nos tiene bastante perturbados desde que llegamos a Uluru), nosotros hablamos de Rusia, de Europa, de la vida en España y de porqué España y Portugal son países diferentes.

Y aquí acaba nuestro camino por Western Australia, nos parece que en cada país hay alguien para recibirnos y alguien para despedirnos como ya nos ocurrió en Rusia y en Corea. Ellos son los regalos del camino.

“pide que el camino sea largo…”

Stuart Highway: la ruta 66 australiana

La pintoresca Stuart Highway, que toma su nombre del primer explorador que llegó al centro de Australia, es una carretera con mucha historia. Está muy ligada a las primeras rutas en busca de minerales, a la primera red de telégrafos que unió el norte con el sur de Australia y fue clave durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto, que fue en este momento cuando se empezó a pavimentar en 1942.

Casi todo el mundo conoce o ha oído hablar de la famosa ruta 66 en EEUU, pero en Australia también tienen su versión. Una carretera histórica para el país que en este caso recorre Australia de norte a sur (no de este a oeste como su versión americana). Una carretera que  comenzó siendo una simple ruta y hoy es la arteria que conecta el sur con el norte del país. En este post os contamos todas las peculiaridades de esta carretera, tan diferente a lo que habíamos visto hasta ahora.

Ya hablamos de ella en el post de nuestra incursión al desierto australiano . Pero hay mucho más que contar acerca de la Stuart Highway que nos llevó a los lugares más inhóspitos, salvajes y espectaculares del país Esta carretera es sin duda un lugar con vida propia, con historia, costumbres, particulares habitantes y paisajes que evolucionan.

NÚMEROS

Son un total de 2834 km que van de Port Augusta hasta Darwin. Aunque Stuart la recorrió muchos años antes, no fue hasta 1942 (por razones militares) cuando se empezó a asfaltar. En 1980 la carretera estuvo asfaltada por completo.

Atraviesa y une 2 estados: South Australia y Northern Territory.

En nuestro particular periplo: Empezamos 11/02 en Port Augusta y llegamos a Darwin el 25/02, un total de 2 semanas.

Cambio de Estado

 

Punto de partida: Cruce entre Eyre HWY y Stuart HWY

Último destino: Darwin

ANATOMÍA

A pesar de ser una de las arterias del país, no es una autovía, es una carretera de doble sentido. El tráfico es tan escaso que no sería necesario. Creo que habremos adelantado uno o dos camiones en todo el viaje (aunque vimos muchos).

Una cosa muy común en esta carretera es ver carteles donde te dicen que hay que descansar y parar. Se trata de una carretera casi recta, sin mucho que ver en cientos de kilómetros donde el cansancio puede ser tu peor enemigo. Con este fin, existen numerosas áreas de descanso cada 20 o 30 km ¿lo mejor de estas áreas de descanso? ¡que no hay ni una sombra! Y es que teniendo en cuenta que aquí el árbol por excelencia es el eucalipto (cuando lo hay), la sombra brilla por su ausencia (literal).

0 sombras

Como son tantos kilómetros, esta es sin duda la carretera más variopinta, paisajísticamente hablando, de toda Australia. A lo largo de esta ruta, se pueden apreciar  todos los tipos de paisajes posibles, empezando por los escenarios más desérticos que puedas imaginar acabando con una flora totalmente tropical.

LUGARES DE INTERÉS

Inolvidable Uluru

Alrededor de la misma, hay puntos de interés turístico internacional como el Oodnadatta Track o Coober Pedy en la parte sur, Uluru, Kata Tjuta y Watarrka en el centro y los parques de Kakadu y Lietchfield en el norte. Sin duda algunos de los sitios más únicos y espectaculares de Australia.

TRANSEUNTES MÁS FAMOSOS

Si hay algo que define estas carreteras, estos son los famosos trenes de carretera. Inmensos camiones con 3 o 4 remolques (aunque de noche puedes ver alguno de 5) que son el medio de transporte de mercancías de esta parte del mundo ¡hemos llegado a contar 86 ruedas en  un camión! ¿Os imagináis la de veces que deben pinchar? Eso explica la cantidad de neumáticos rotos que se ven por la carretera. Cada vez que te cruzas con uno de ellos es como si una mole gigante se te viniese encima…y con la potencia que tienen, que no te quepa la menor duda de que si van vacíos ¡te adelantan!

Road trains

Hay muchos animales que habitan alrededor de esta carretera y como no hay vallas, desgraciadamente la combinación de estos habitantes con los trenes de carretera da lugar a que sea muy común ver canguros y vacas atropellados en las cunetas.

COSTUMBRES

Si hay un gesto muy característico de esta carretera es el saludo entre conductores. Cada vez que te cruzas con un coche te saludan haciendo una V. Con nosotros se pierden un poco ya que esperan al conductor al otro lado.

Saludo de conductores

ABASTECIMIENTO

Recargando agua

Debido a que es un area casi despoblada en su gran mayoría, no es muy normal encontrarse con una gasolinera, por lo que puede haber hasta 200km entre una y otra, aquí es fundamental una buena planificación de la ruta.

Una gasolinera puede ser todo un acontecimiento, ya no solo porque hay gente, gasolina y agua, sino porque además son de lo más curiosas. Podrás encontrar museos, pequeñas galerías de arte, todo tipo de expresiones artísticas y hasta ovnis.

Ovnis en la gasolinera

Gasolinera lagarto

Pero si hay algo característico en esta carretera son las Roadhouse. Estos lugares hacen de hotel, restaurante, pub y gasolinera al mismo tiempo. Y os preguntareis y ¿quién vive en esos lugares tan aislados? Pues en muchos casos, los trabajadores de estos sitios son extranjeros que se vienen una temporada para hacer un poco de dinerito.

Normas de vestimenta en un roadhouse

OTRAS COSAS CURIOSAS…

En gran parte de la carretera se pueden ver termiteros en las cunetas, auténticas obras arquitectónicas que varían según las condiciones climatológicas. Hemos visto numerosos tipos:

  • Pequeños termiteros en la zona centro, a veces disfrazados de personas, son muy característicos de la Stuart Highway.
  • Tipo catedral más hacia las zonas húmedas, en especial en Kakadu. Increíbles obras arquitectónicas que pueden alcanzar los 7m de alto, construidas para sobrevivir a las inundaciones y al sol abrasador.
  • Magnéticos (orientados de norte a sur), alineados con el campo magnético de la tierra. De esta manera, tienen siempre una cara al sol y otra a la sombra. Lo más curioso, las termitas que lo construyen son ciegas, no pueden tomar el sol como referencia, tienen una especie de brújula interna que les indica la dirección en la que deben construir.

    Termiteros magnéticos

     

  •  Tipo choza (en las zonas muy húmedas). Para que evacuen fácilmente el agua.

Como veis auténticas maravillas de la naturaleza, que nos parecieron alucinantes.

Otra de las curiosidades de esta carretera, es que  la parte norte estuvo muy ligada a la WWII.  Recorriendo los kilómetros septentrionales es posible encontrar innumerables lugares que fueron protagonistas en la contienda. Desde cementerios, hospitales, bases militares y hasta pistas de aterrizaje. Uno de los lugares más pictorescos donde Ulises ha pernoctado, fue sin lugar a dudas esta antigua pista de aterrizaje en medio de un bosque habitado por curiosos euros (un tipo de pequeños y asustadizos canguros) y bichejos que jamás habíamos visto como el enorme Fish Killer bug (el cual pasó a mejor vida después de que José Antonio le pisase del susto que se pegó cuando le vio trepando en su pie).

Antigua pista de aterrizaje

Y para despedirnos de la Stuart Highway, aquí os dejo  algunas instantáneas de los increíbles atardeceres de la Stuart Highway:

Atardecer cerca de Coober Peddy

Atardecer en Devil´s Marble

Y creo que a esto se refería Kavafis cuando escribía aquello de  “pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias…”

 

Desierto australiano: Uluru y el outback

Aunque no estaba entre nuestros planes iniciales, acabamos atravesando el desierto australiano siguiendo la Stuart Highway y desviándonos en varios puntos del camino para conocer el verdadero outback o el famoso Uluru.

Todo empezó el día que nos cruzamos con aquel jubilado que se estaba recorriendo Australia con su caravana. Desde hacía unos meses, habíamos decidido que no era buena idea adentrarse en el rojo y árido desierto australiano en pleno verano austral. Si ya de por sí es un sitio donde hace calor, hacerlo en el mes de más calor significaba superar los 40 grados de manera regular (y unos 10 grados más en la carretera ?).

Pero un buen día nos pusimos a hablar con este señor que nos empezó a preguntar lo que íbamos a hacer y a contarnos lo que él iba a hacer. Nosotros teníamos planeado recorrer la costa sur y él atravesar el país por el desierto, fue entonces cuando le contamos todos nuestros miedos por el calor y demás. El buen hombre, en un minuto nos había diseñado una ruta mucho más atractiva que la nuestra. En ese momento nos miramos y asentimos. No nos hizo falta decirnos nada más, sabíamos que eso era lo que queríamos y que a partir de ese momento, nuestra prioridad sería preparar a Ulises para empezar la ruta por el desierto. Atravesar el desierto no nos apasionaba mucho de primeras, pero la idea de conocer lo que se cocía (y nunca mejor dicho) en el corazón de Australia nos acabó dando el empujón que necesitábamos.

Los preparativos serían similares a los de Fraser Island, pero debido a los kilómetros que ya llevábamos recorridos (30.000km desde que salimos de casa), nos hizo falta poner apunto otros pequeños y no tan pequeños detalles. Entre dichos preparativos estaba cambiar los amortiguadores delanteros que ya estaban desgastados, rotar las ruedas y cambiar una de ellas a la que ya se le veían los alambres y fijar bien el cubre cárter (lo llevamos asegurado con una cuerda de colgar la ropa).

Como os decía, lo que haríamos sería recorrer la Stuart Highway que es la carretera que une el sur con el norte de Australia pasando por el centro de la isla. Dentro de esta carretera, la parte más desértica va desde Port Augusta hasta pasado Alice Springs.

La aventura comienza en Port Augusta, con unos 37 grados a las 21h. Paramos en un club deportivo en el que te dejaban aparcar tu furgo para dormir allí y nos pusimos a hablar con gente del pueblo. En el momento que les dijimos que queríamos hacer el Oodnadatta Track, una mujer nos dijo mirándonos muy seriamente “Don’t do that” (no hagáis eso). Nos dijo que si lo hacíamos, nos arriesgábamos seriamente a tener que visitarla. Se trataba de una doctora que había atendido muchos casos por golpe de calor. Se anunciaban temperaturas por encima de los 40 grados durante gran parte del día en los próximos dos días. Así que, como no tenemos prisa, seguimos sus consejos y esperamos un par de días antes de empezar ¡Y qué calor! Estos días parecía como si hubiesen soltado dragones por la calles, horrible…no me quiero imaginar cómo sería en pleno desierto.

Y por fin llegó el día D, en el que la ola de calor se iba hacia el norte y nosotros hacia Coober Pedy, el primer punto de nuestra ruta.

Coober Pedy es un pueblo en medio de la nada (literal) y construido en gran parte bajo tierra (para sobrevivir al calor). ¿Porqué está ciudad aquí en medio del desierto? Pues porque unos exploradores encontraron ópalo, una piedra preciosa de gran valor que a día de hoy se sigue extrayendo.

La primera imagen de esta ciudad fue un montón de montículos por todos lados (como resultado de sacar tierra para buscar ópalo). La segunda imagen es la desolación, parece una ciudad postapocalíptica total, de hecho, eso también debieron pensar muchos directores de películas que decidieron que este era el lugar perfecto para simular el fin del mundo (aquí se rodó por ejemplo Mad Max 3).

Iglesia subterránea

Librería subterranea

La extraña amalgama de gente deambulando por las calles, hombres del negocio de las piedras preciosas y naves espaciales en ruinas completaban este particular paisaje.

Nave espacial en medio de Coober Pedy

Incluso en el centro de información tuvimos una peculiar conversación. Fuimos con la intención de informarnos sobre el estado de la carretera y acabamos hablando de la oveja Merina española para acabar concluyendo que era lo mejor en caso de una situación casi apocalíptica. Nos decía: “imaginaros que se acaba la electricidad en el mundo, se acaban los ordenadores, las comunicaciones, el petróleo…¡sólo si tenéis ovejas y vivís en el campo, tendríais opciones de sobrevivir! Preocupaos por forjar una alternativa para que incluso en condiciones apocalípticas, pudieseis sobrevivir” ? es en estos momentos en los que te das cuenta que el entorno, el ambiente, las personas, todo era uno, todo era como sacado de una de las pelis inspiradas en este lugar. Como si la ficción y la realidad se mezclasen de una extraña manera.

Desde aquí, nos desviamos de la Stuart Highway para hacer la famosa Oodnadatta Track. Aquí dejamos la carretera, ya sólo existen caminos y nada más. En un total de unos 375km, sólo nos cruzamos con un camión ?, cero cobertura y un pueblo a mitad de camino William Creek, en el que no vimos a nadie. Eso sí, hay que andar muy atento porque tan pronto se te cruza una vaca, como un increíble perentie (un lagarto que puede medir hasta 2 metros) o una familia de emus (las avestruces Australianas, son de los animales más bonitos cuando se pueden ver corriendo en libertad por el desierto).

Varano gigante o Perentie

Oodnadatta era una calle y un par de roadhouses. Las roadhouses son todo en estos pueblos. Son gasolinera, bar, restaurante, alojamiento, tienda y centro de información. Aquí en Oodnadatta hay uno muy particular, el PinkRoadHouse, donde obtuvimos muy buena información del estado de los caminos. En este pueblo, aunque mucho más aislado, el ambiente era mucho mejor, muchos niños jugando por las calles y por primera vez en Australia, aborígenes y blancos conviviendo (esto no lo habíamos visto hasta ahora).

Oodnadatta: el pueblo más seco y caluroso de Australia

¿poblacion? Quizás

Desde aquí recorrimos el Painted Desert para volver a la Stuart Highway y retomar la ruta hacia el norte.

Painted Desert

Nuestro próximo destino sería el gran Uluru.

Uluru al atardecer

Uluru es sin duda uno de los lugares más emblemáticos de Australia, donde coexisten las culturas aborigen y australiana en aparente Harmonía. Un lugar con muchas historias que contar y sagrado para sus propietarios, los aborígenes Anangu. Sin duda, un lugar cuanto menos imponente, que impresiona tanto de lejos por su desértico entorno, por sus colores que cambian con la posición del sol y sobre todo porque aparece ahí, en medio de la nada sin más. De cerca, impresiona su presencia, llena de cuevas, pinturas, árboles, paredes verticales e incluso pequeñas reservas de agua llenas de renacuajos.

Uluru cambiando de color

En la base del Uluru

Nosotros hicimos el Mala Walk de la mano de un ranger del parque. Como él nos contaba, era de padre australiano y madre aborigen, una mezcla entre lo tradicional y lo moderno. Nos quiso transmitir (y lo logró) la importancia del respeto a la cultura aborigen y su papel en la conservación de este centro turístico tan mundialmente conocido.

En octubre de 1985 Uluru fue devuelto a los aborígenes, sus tradicionales dueños, pero a su vez estos (no sé si obligados o no) hicieron un contrato de 99 años con el gobierno australiano para administrarlo conjuntamente. En este momento, los Anangu pidieron que se prohibiese la escalada del Uluru, puesto que para ellos es un lugar sagrado y escalarlo es una muestra de falta de respeto hacia su cultura. Para ellos es como si la gente que peregrina a Santiago, no les bastase con visitar al santo si no que además tuviese que escalar la catedral. No me quiero imaginar cómo sería ver la catedral llena de chinos trepando a cuatro patas por los muros de la catedral (esto era literalmente lo que se puede presenciar al llegar a la zona de ascenso) pues aunque las leyes aborígenes lo prohíben y la administración del parque pide que por favor no se haga por respeto y por seguridad, aún hay gente que lo sigue haciendo.

Afortunadamente para los aborígenes en Octubre de este año el ascenso del monte Uluru será prohibido oficialmente. ¿Y por qué han tenido que pasar tantos años? Pues porque tenían miedo de que el número de turistas descendiese si se prohibía y para cerrarlo oficialmente, el gobierno impuso dos condiciones:

1) que se desarrollasen otras actividades paralelas por parte de la comunidad aborigen para que la gente se empapase de su cultura sin tener que trepar la roca

2) Aún manteniendo abierta la subida, el número turistas que ascienden sea menos del 20% de los visitantes.

Como ambos requisitos se han cumplido, la escalada al Uluru, como atractivo turístico, será oficialmente prohibida.

Representación del Uluru por los aborígenes

Uluru y sus cuevas

Como os decía para mi es un gran ejemplo de negociación y coexistencia de ambas culturas donde han conseguido llegar a un acuerdo que satisfaga los intereses de ambas comunidades.

En este mismo parque nacional están las no menos imponentes Kata Tjuta (muchas cabezas). Un conjunto de 36 curiosas formaciones con impresionantes pasadizos entre ellas. Un lugar mucho más tranquilo que Uluru donde los sonidos de la naturaleza resisten bajo el sol abrasador.

Kata Tjuta

Kings Canyon

Y si cogemos el Uluru y le damos la vuelta, tendríamos Watarrka, también conocido como Kings Canyon, unos impresionantes acantilados de 270m donde hay todo tipo de plantas y árboles. Nosotros aprovechamos para hacer una ruta, rim walk, que te lleva a unos sitios de vistas de vértigo o a sitios de cuento como el conocido Jardín del Edén.

Nuestro viaje de vuelta a la civilización en Alice Springs, como os podéis imaginar, no iba a ser por la carretera ? teníamos que despedirnos del desierto con una última offroad Aquí hay varias opciones, nosotros tras pedir recomendaciones nos decidimos por el Mereenie Loop Rd (sólo abierto para vehículos 4×4). Unos 155km de pistas infernales (en mucho peor estado que la Oodnadatta Track) pero que nos llevaban por unos paisajes de tierra roja, charcos naranjas y arbustos de todos las tonalidades de verdes. A menudo frecuentados por grupos de caballos salvajes en medio del camino, que al vernos se ponían a correr como locos por todos lados.

Mereenie loop

Esta ruta acaba en el West Macdonell Ranges. La primera vez que me hablaron de este lugar, creía que me estaban hablando de los ranchos de donde se suministra McDonald’s ? (sí, a veces no entendemos muy bien a los australianos) pero nada más lejos de la realidad. Son unas preciosas montañas como un oasis en medio de este árido entorno ¡perfecto para un chapuzón!

Como veis fueron días muy intensos, donde conocimos algunos sitios muy conocidos y otros muy perdidos, sólo apto para loquitos de la aventura. Donde las rutas se planifican en función de las temperaturas, agua, gasoil y consejos de los locales. Donde el asfalto se convierte en tierra, los pubs se transforman en roadhouses, las ciudades en centros de abastecimiento, las comunicaciones se hacen por radio en lugar de por teléfono y es más común encontrarse con aborígenes que con blancos.

Creemos que esta es la verdadera Australia, lo más parecido a cuando se asentaron los primeros ingleses en la zona. Cuando el surf y el yoga no existían en este lugar del mundo, cuando el hombre pertenecía a la tierra y no al contrario.

“Pide que el camino sea largo, lleno de experiencias, lleno de aventuras”.

BRISBANE: Nuestra bienvenida australiana

Brisbane fue nuestro punto de partida en Australia y sin duda la ciudad australiana que más recomendaría para un primer verdadero contacto con Australia. Brisbane es, a nuestro juicio, mucho más australiana que Sídney y Melbourne, que son muy guays y tienen muchas otras cosas, pero no son tan australianas (son ciudades con fama internacional y muy famosas sobretodo en el continente asiático y eso se hace notar en sus calles).

Brisbane es el prototipo de ciudad australiana que tenemos en la cabeza y que no hemos visto en ningún otro sitio en el pais; playas muy surfers con sol a pocos kilómetros ( las míticas Gold Coast al sur y Sunshine Coast al norte), animales raros por todos lados que no habías visto nunca antes, muchos espacios verdes, gente haciendo actividades al aire libre y sobretodo buen clima todo el año (ya os advertimos de que eso de que siempre hace bueno en el resto de Australia es un falso mito).

Nosotros pasamos casi tres semanas entre Brisbane y alrededores ya que no nos podíamos alejar mucho de la ciudad por si en cualquier momento nos llamaban de aduanas, de cuarentena o de cualquier otro sitio para resolver algún papeleo para la entrada de Ulises como os contamos en el último post.

Cuando llegamos, fuimos directos a Clayfield que es el barrio de Ana y Geoff, quienes nos acogieron en Brisbane como si de sus niños se tratase! Este barrio es el típico barrio de casitas unifamiliares con bonitos árboles, muy tranquilo y bonito. Recuerdo la sensación al pasear por sus calles, era como de estar en uno de los mejores sitios del mundo, sobretodo porque era Noviembre y hacia calorcito 🙂 y después del verinvierno ruso y el otoño adelantado coreano, había ganas de calor.

Lo mejor de Brisbane es que hay infinitas cosas que hacer y visitar y la mayoría son gratis. Es como que la ciudad está hecha para el bienestar de sus ciudadanos, incluso para la gente joven (que a veces se olvidan un poco de nosotros). En Brisbane en un día libre puedes (de manera gratuita) visitar su jardín botánico, el ayuntamiento, el museo de arte moderno, el museo de ciencias naturales, coger un barco que te lleve de paseo por el rio, hacer actividades en la biblioteca, hacer escalada alrededor del rio, ir a la increíble piscina playa que hay en el centro o ir a clases de yoga y sí, todo esto de manera gratuita! si además pagas unos dólares (uno o dos, no recuerdo muy bien), puedes dar un paseo en bici a lo largo del río…y esto es lo que nosotros conocimos, pero seguro que había muchas más opciones…no imagino una ciudad mejor en la que poder haber aterrizado para esperar a Ulises.

Si Brisbane de por sí ya mola mucho, la gente que vive allí aún más…la gente es alegre y es simpática por naturaleza, todo el mundo te sonríe y te saluda cuando entras a una tienda y te preguntan siempre que tal estas? Y nosotros no podiamos haber sido mas suertudos, porque tuvimos la suerte de poder compartir esas primeras semanas australianas con Geoff y Ana. Nos ensenaron todo lo necesario para vivir y comprender Australia y mucho más…desde donde hay que hacer la compra hasta los sitios imprescindibles a visitar. Nadie mejor que Ana para aprender a cocinar sano y fácil, introducirse en el yoga o aprender a hacer raves a la australiana (lo que viene a ser el aperitivo espanol jejeje) y nadie mejor que Geoff para conocer la naturaleza australiana, las mejores rutas, los animales más venenosos del pais (o para matar arañas del tamaño de la mano que vienen a visitarte a tu habitación jejeje) o su especial vocabulario tipo arvo(afternoon), servo(service station), avo (avocato), chuck(chicken), breaky ( breakfast) y es que el inglés que se habla en este rincón del mundo es bastante diferente al que conocíamos sobretodo por el acento y porque tienden a acortar todas las palabras del vocabulario mientras hablan.

Si algún día tenéis la suerte de ir a Brisbane, aquí os dejamos algunas de las cosas que más disfrutamos:

Visitar el jardín botánico y el parque de Roma Street. Están llenos de plantas y animales que nunca habíamos visto antes y a cada paso que dábamos, alucinábamos con lo que encontrábamos, no entendíamos porque la gente paseaba tan normal por ahí mientras que nosotros nos parábamos a cada paso porque habíamos visto algo guay.

Southbank es la estrella de la ciudad. Un paseo alrededor del rio para hacer a pie o en bici con una playa incluida y vistas espectaculares, el plan perfecto en cualquier momento.

Un paseo en barco por el rio. Si, es un poco turistada, pero es gratis y sobretodo es espectacular.

Nosotros no somos muy fans de los zoos (nos apasionan los animales, pero no nos gusta verlos encerrados) y por eso, aunque Ana nos insistía mucho en ir al Lone Pine Koala, nos resistimos mucho, pero al final accedimos. La verdad es que nos acabamos alegrando, pues gracias a esta visita nos hicimos una idea de todos los animales que podríamos ver posteriormente en libertad y así reconocerlos. De hecho ya hemos visto casi todos excepto el cassowary, este increíble pájaro gigante con patas de dinosaurio, con cuerno tupe y capaz de matar a una persona, toda una obra maestra del arte abstracto de la evolución. Y si algo ya sabía, pero que Australia me ha dejado claro, es la pasión por los animales y el asombro que me pueden producir cuando los veo en su hábitat natural. (Ya vendrá un post de los animales australianos que sin duda es para mí la joya de este país).

Y por supuesto, la estrella de este sitio, es el Koala, donde los puedes ver todo lo cerca que tu quieras e incluso tocarlos. En estado salvaje, es casi imposible tenerlos tan cerca…

North Stradbroke Island para desconectar del mundo. Está un poco más lejos de Brisbane, pero también es accesible en transporte público. Se trata de una pequeña isla al sur de Brisbane que es como un mini paraíso. Pequeña isla, de aguas cristalinas, llena de surfers, koalas y canguros. Nosotros fuimos de acampada a Adder Rock, donde si en el plano pone que tu zona de acampada se llama Goanna Rest, no es por casualidad.

Uno de los paseos costeros más bonitos que hemos hecho hasta la fecha fue en esta isla, el North Gorge Walk.

Estas tres semanas fueron un subibaja de emociones, pues estábamos a la vez empezando a descubrir un increíble país y a la vez con la incertidumbre de si podríamos sacar a Ulises del puerto al día siguiente, a la semana siguiente o si simplemente nos dejarían…y aunque hubo momentos rollo de papeleo y de tensión, nos llevamos el mejor de los recuerdos de la que hasta hoy es nuestra ciudad preferida en Australia.

Y pide que el camino sea largo, lleno de experiencias, lleno de aventuras!

Fraser Island: Nuestra primera aventura australiana

Fraser Island es también conocida como K´Gari paradise por los Butchulla, los aborígenes a los que pertenece esta región y quienes han habitado en harmonía con la naturaleza de este sitio desde hace muchos años. Este nombre da una pista de lo que encontraremos, un paraíso natural, salvaje y sin artificios.

Preparativos

Para planificar un viaje a Fraser Island, los preparativos son muy diferentes a los que habíamos hecho hasta ahora. Dichos preparativos te dan una idea de que esta isla no es un sitio cualquiera:

1.- Poner a punto el coche. A partir de Noosa, todo lo que haces es para coches 4×4 (hay otras alternativas, pero la que nosotros habíamos elegido y la que sin duda recomendamos, sólo se puede hacer en 4×4). De esto te das cuenta en el momento en que te encuentras con una zona para desinflar las ruedas del coche (para circular por arena es necesario llevar los neumáticos con baja presión si no quieres quedarte atascado) que nos recordaba a las zonas de montaña donde paras a ponerle las cadenas.

2.- Pedir y pagar todos los permisos de circulación y de acampada del Great Sandy National Park y de Fraser Island. Tanto la isla en sí como la costa de Cooloola forman parte de una zona protegida. Por ello está vigilada por rangers cuya misión es chequear que la gente está registrada, paga las tarifas correspondientes y se comporta correctamente. Genio y figura los rangers…

3.- Chequear la tabla con las mareas. Nuestra cara cuando nos dieron la tabla de mareas fue de “¿y ahora que hay que hacer con esto?” y es que resulta que hay zonas por las que solo se puede pasar con marea baja. Por lo tanto durante los próximos días, la ruta y nuestros horarios vendrían definidos por dicha tabla.

Por ejemplo,para circular el día 28 estábamos limitados a circular  a las 8.51 +/- 2 horas (a las 12 del mediodía por ejemplo, la marea ya estaba demasiado alta para transitar por algunas zonas):

Tabla de mareas

4.- Aprovisionarnos de comida, agua y gasoil necesario para 5 días ya que en la isla no hay supermercados, tampoco agua potable o estaciones de servicio.

Y con estos preparativos, el plan tenía muy buena pinta ya que lo que buscábamos era un poco de aventura.

Y empezamos la aventura…

Nuestra primera parte de la aventura fue recorrer el “Cooloola way” desde Tewantin hasta Rainbow Beach. Rodar por la playa con Ulises por esta espectacular costa nos hizo sentirnos tan felices y libres…en este momento vimos recomepensada la larga espera, los papeleos y el dinero invertido en traer a Ulises hasta Australia. Ya os hablaremos de todos los trámites en el próximo post, pero fueron 3 duras semanas donde llegamos a pensar firmemente que no podríamos meter a Ulises en el país (a día de hoy creemos que Ulises está aquí porque el factor suerte nos acompañó). Si tuviese que describir la felicidad con instantes, éste sería uno de ellos sin lugar a dudas…los 3 rodando de nuevo en un sitio espectacular con la adrenalina disparada, no podíamos quitarnos la sonrisa tonta de la cara.

Pasada esta primera parte, acampamos cerca del lugar donde a la mañana siguiente cogeríamos el ferry que nos llevaría a la isla. Al día siguiente, la marea baja tocaba por la tarde, por lo que nos quedamos por la mañana tomando el sol y saludando a los habitantes del lugar.

Cogimos el ferry que nos dejaría en la isla, el hombre que se encargaba de colocar los coches nos miraba extrañados, había algo que  no le cuadraba y ya por fin nos dijo. “Claro! ¡Nunca se había visto aquí un coche con el volante a la izquierda!” (o algo así porque le entendíamos la mitad…vaya acento indescifrable que tenía el señor…)

¿Qué hay en la isla?

Lago Mckenzie

Y por fin llegamos a Fraser Island, la isla de arena más grande del mundo y Patrimonio de la Humanidad. Dunas gigantes, lagos espectaculares y bosques, de hecho es la única isla de arena conocida donde el bosque crece en la arena. Un espectáculo de la naturaleza.

Lago Wabby

Restos del buque Maheno

Playa esculpida por los cangrejos soldado

Pero si hay una estrella en esta isla, ese es el dingo. El famoso perro salvaje australiano ( aunque no sólo lo hay en Australia) que tiene características de perro y de lobo.

En esta isla han conseguido que dingos y personas convivan en armonía, intentando ante todo preservar el lado salvaje de estos animales e insistiendo en que no se puede interactuar con ellos (no son cachorros de perro, son animales salvajes). Por ello y para preservar el lado salvaje de estos animales jamás se les debe dar nada de comer, ni llamar su atención, ni intentar interactuar con ellos. Son animales salvajes y no mascotas. Eso quedó claro en 2001 cuando una niña de 9 años perdió la vida por un ataque de dingo en esta isla. En ese momento, las normas se hicieron mucho más estrictas para que dicha convivencia fuera posible. Como por ejemplo, está prohibido llevar comida o bebidas alrededor de los lagos para evitar así atraer a los dingos o por ejemplo la basura que generas se debe guardar en recipientes sólidos hasta que lo puedas llevar a los puntos de recogida que están vallados para que estos animales no puedan entrar.

Los carteles extendidos por toda la isla donde te explican lo que se debe hacer y lo que no

Y gracias a este tipo de medidas lo que encontramos en esta isla es uno de los sitios mejor preservados y “más salvajes” de la costa Este australiana.

¿Dónde duermes?

Nuestra terraza en la isla

En uno de los campings del centro de la isla

Hay dos opciones para pernoctar en esta isla: en campamentos vallados y con baños o en frente de la misma playa. Sin duda recomendamos esta última. Estás prácticamente sólo (sin mosquitos), unas vistas espectaculares, incluyendo las estrellas y la opción de ver algún que otro dingo por la mañana…un espectáculo de la naturaleza!

Dormir en la playa y despertar rodeado de huellas de dingos y mientras desayunas ver un cachorro paseando por la playa es una experiencia muy única.

Un cachorro de dingo visto desde el techo de Ulises

Rutas 4×4

Los caminos de Fraser

Si la isla en sí resultaba espectacular, las rutas 4×4 forman gran parte de este encanto. Aquí no hay carreteras, solo caminos mal o peor mantenidos en el interior y pistas en la playa obra del mar…

Sólo hicimos las rutas más fáciles y menos mal, porque viendo aquellos escalones en el camino de medio metro,que tuvimos que subir con la furgoneta a base de maña y esfuerzo, se nos quitaron las ganas de ver cómo eran los de las rutas que venían en el mapa indicadas como “muy difíciles”.

Afortunadamente, no os tenemos que contar ni que nos quedamos encayados en la arena, ni que nos atacó un dingo, ni que nos quedamos sin provisiones porque sorprendentemente y teniendo en cuenta el par de cabecitas que tenemos, todo fue sobre ruedas y nunca mejor dicho porque Ulises no defraudó.

Y así vivimos cinco días, aislados del mundo, en medio de la naturaleza, sin cobertura en el teléfono y donde los horarios los imponían el sol y las mareas, rodeados de naturaleza en sus infinitas versiones. Sin duda, este sitio estará en nuestra lista de sitios favoritos del mundo.

“Pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias…”

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Navidades australianas

Siempre habíamos visto por la tele esa gente que pasaba las Navidades en bañador, aquello nos parecía más de película que de realidad y mira tú por dónde que hemos acabado viviéndolas así, unas Navidades en verano.

Aún estábamos en Brisbane cuando ya se empezaban a ver los adornos de Navidad y la sensación me recordaba a las típicas luces de Navidad que los dueños del bar han decidido dejar hasta las navidades que viene y aún con el calor de agosto, ahí siguen, que parece que se van a derretir. Esa sensación fue la misma desde Brisbane hasta Melbourne, donde los adornos allí seguían a pesar del calor. Era algo muy raro, ese Papa Noel vestido con su traje rojo de guata a 30 grados, aunque al menos llevaba gafas de Sol…es lo que tiene ser el mismo Papa Noel en el mundo entero!

Calles de Melbourne

Tímidos adornos de Navidad

Playas con espumillones

Y si el ambiente no parece demasiado navideño porque no hay frío, ahí están los australianos para dejarte claro que es Navidad con los adornos de sus casas. Algunos tenían en el jardín algo más parecido a un parque de atracciones navideño…siendo el típico muñeco de Papa Noel escalando por el balcón el adorno elegido sólo por los más minimalistas.

Luces de Navidad en las casas australianas. Sidney.

Jardines verano-navideños

Santa, los renos y la playa

En nuestras particulares navidades, también las pasamos medio en familia! Porque tuvimos la suerte de coincidir con Amparo ( la hermana de Jose Antonio). Pasamos la Nochebuena en el parque nacional de Murramarang, un famoso parque al este de Canberra y aunque limitados por nuestros cacharros de camping, nuestra cena fue digna de esta noche pues nos preparamos un rico solomillo a la mostaza con batatas acompañado de un aceptable vino australiano.

Nuestra humilde mesa navideña

Y como hemos sido muy buenos, hasta de Ulises se acordó Papá Noel!

Los regalos de Papá Noel en Ulises

Y llegó el 25 de Diciembre fun fun fun y con este calor lo que más apetecía era una comida/barbacoa al aire libre. Así lo celebran los australianos y nosotros no fuímos menos. Nuestras Navidades las pasamos en el pueblecito de Narooma. Un precioso pueblo a la orilla del mar, entre focas, pelícanos y manta rayas. Desde luego unas Navidades muy diferentes, lo más parecido a nuestras anteriores navidades es que aquí los peces también beben en el río ( o en el mar) como dicen nuestros villancicos.

Navidad en Narooma

Narooma

Comida de Navidad

La Noche de fin de año la pasamos en Melbourne y entre amigos! El día empezó con un desayuno en casa de la familia de nuestro anfitrión Dash.

Desayuno australiano

Picotear algo en el mercado de Melbourne y unas cañitas en una terraza flotante al sol de Diciembre.

Mercado de Melbourne

La fiesta empieza por la tarde, en casa de unos amigos y de aquí la gente se va a algún local a recibir el año con una buena fiesta. Así lo hicimos también nosotros incluyendo por supuesto las uvas que colamos en la discoteca para a las 12 ante la mirada atónita de los que nos rodeaban ir tomándonoslas una a una como marca la tradición.

Comienza la fiesta (ojo al intruso entre Dash y Sebas)

A punto de recibir el año!!

El año empezó con un rico desayuno reconstituyente y es que a los australianos les encanta desayunar fuera, de hecho celebran más cosas con desayunos que con cenas, no hay nada como empezar bien el día.

Y quedan los Reyes Magos! Que para nuestro asombro, los vimos en algún Belén que otro, sin embargo, la noche del 5 no los vimos pasar. Aunque hay que decir que cómo estábamos en medio de la Reserva de Wilsons Promontory sin ninguna carretera que llegase a donde estábamos acampados, era un poco difícil llegar con los camellos y todos los regalos. Eso sí, nos dejaron algún que otro peluche de los de verdad en la naturaleza de este lugar tan espectacular.

Aquí estábamos el día de Reyes. Un regalo en sí.

El animal mas achuchable del mundo. Un wombat.

“ Y pide que el camino sea largo…”

¡Un abrazo grande familia!

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RECORRER COREA EN FURGONETA

Corea es un país muy cómodo para recorrer en furgoneta. La facilidad administrativa, el buen estado de sus carreteras y las impolutas y bien equipadas instalaciones compensan con creces el inconveniente de los carteles en coreano que aún quedan sin traducir al inglés.

En anteriores posts ya os hemos hablado de nuestra visita a los sitios más famosos del país, como en Seul y Busan y la isla de Jeju , también os hemos contado lo bien que se come en Experiencias culinarias. Todas estas cosas se pueden vivir con o sin furgoneta pues en este país el transporte público es muy bueno (aunque a veces puede no ser muy evidente).

Pero aquí os contamos lo que hizo diferente a este viaje para nosotros: recorrer el país en una furgoneta. Cómo se puede entrar en el país, cómo son sus carreteras, instalaciones, qué problemas nos encontramos y algún que otro sitio secreto!

La entrada al país en cuanto a trámites administrativos fue bastante fácil, pero eso ya os lo hemos contado tambien!  Corea nos recibe con los brazos abiertos

Así que empezamos con…

Carreteras coreanas

Como decíamos, el estado de las carreteras es muy bueno, incluso en el pueblín más apartado, en medio de las montañas, tienen un asfalto de primera.

Señora coreana dando el paseo

Quizás la parte negativa de las carreteras coreanas es que hay bastantes peajes. Los peajes no son muy caros, pero siempre hay carreteras paralelas mucho más bonitas. En cualquier caso si decides utilizar dichos peajes, ¡ojo con meterse en el carril correcto! Nosotros una vez nos metimos por el de camiones y otras por el de autopeaje y la liamos muy gorda porque a la salida no teníamos ticket y explícale tú a la señorita que eres un español que no sabe coreano! Y es que no es nada intuitivo…consejo: parar justo antes del peaje, dejar que pasasen los coches y ver en cual la gente recogía ticket para hacer lo mismo.

Instalaciones

Por todo Corea hay parkings con baños públicos, ya sea en la playa, junto a los parques nacionales o en áreas de descanso. Estos baños están bastante limpios, tienen papel y hasta hilo musical.

Baño público Coreano

Una cosa muy importante, en muchos de ellos hay un botón azul o rojo, con letras coreanas ¡NO HAY QUE PULSARLO! Yo lo hice porque quería saber para qué era, quería saber si era para cambiar la canción, para calefactar el asiento,  para que el wc se autolimpiase o para cualquier otra cosa guay y nada más pulsarlo empezó a sonar una alarma ensordecedora que era imposible de desactivar. Empecé a tocar todos los botones que vi en la entrada y nada…al cabo de un par de minutos se calló y aquí paz y después gloria…al cabo de un rato vinieron unos polis para ver que todo iba bien. Os aseguro que después de esto no volví a pulsar ningún otro botón sólo por probar.

Dormir en un excircuito de fórmula 1

Una de las cosas mas guays que nos pasó (en cuanto al tema de alojamientos) fue la de llegar al que fue el circuito de Formula 1 de Mockpo. Baños privados impolutos con duchas calientes, enchufe para el secador, cocina y fregaderos y todo ello a disposición del visitante. No nos cobraron nada ni el día que llegamos (que no había nadie) ni el de después (había hombres que estaban allí trabajando pero ni nos miraron). Leer más

Busan y la isla de Jeju

Cuándo buscábamos información sobre Corea, a parte de Seul, siempre aparecían Busan y la isla de Jeju. Los tres juntos son sin lugar a dudas los puntos más turísticos del país. A continuación os contamos cómo lo vivimos en nuestro viaje a Ítaca.

Busan

A primera vista Busan nos pareció un poco como Seúl. Una ciudad muy grande, con mucha gente en la calle, mucho restaurante, con un centro muy moderno y con rascacielos inmensos. Pero en poco tiempo nos dimos cuenta de que dista mucho de parecerse a la capital coreana.

Panorámica de Busan

Tiene templos budistas preciosos y algunos nada visitados; en el centro de la ciudad hay zonas de auténtico bosque, donde puedes hacer rutas de senderismo sin ni siquiera oír el ruido de la ciudad; tiene el mejor mercado de pescado de toda Corea y está localizado en una zona de islas que están conectadas entre ellas por puentes, creando una panorámica por la noche espectacular.

Vista nocturna de la ciudad

El mismo día que llegamos a Busan, habíamos embarcado a nuestra furgoneta Ulises en un barco rumbo a Australia. No llegamos a esta ciudad en el mejor de nuestros momentos, ya que nos dio mucha pena dejar a nuestra casita con ruedas en manos de unos desconocidos y además, sin saber cuándo la íbamos a volver a ver. Pero Busan se encargó de quitarnos la tristeza de nuestras mentes en seguida.

Recinto donde se celebra todos los años el festival internacional de cine de Busan

Carrito de comida típico en toda Corea, donde comes por dos duros

Ajetreadas calles de Busan

Y empezamos con lo mejor de Busán:

Admirar las vistas del barrio financiero y de sus rascacielos desde el parque de Dongbaek

Si te acercas a este parque por la noche, podrás admirar unas vistas de Busan iluminada. Ya os habréis dado cuenta de que a los coreanos les encantan las luces nocturnas.

Ruta costera en el barrio de Yongho Dong

Consiste en un sendero que va a la falda de un monte que hay en el barrio de Yongho. Nosotros recorrimos este camino que serpentea a la falda del monte y a pocos metros del mar. Una chica que conocimos en el metro nos habló de este lugar, que no sale en ninguna guía turistica. Nos dijo que era su lugar favorito de la ciudad, y la verdad es que a nosotros nos encantó

Mercado de pescado de Jagalchi

Ya hemos hablado de este mercado en nuestro post Experiencias con la comida coreana. Famosísimo por su gran cantidad de pescado y por ser el mejor de Corea. En muchos puestos presumen de traer parte de su género en avión desde la Isla de Jeju, aunque en realidad la mayor parte es traído por los barcos de pesca que lo descargan allí mismo, ya que el mercado da al puerto pesquero de la ciudad.

Ruta hasta el monasterio budista de Seokbulsa

Monasterio de Seokbulsa

Comenzamos la ruta en un CableCar que nos subió hasta las inmediaciones del fuerte de Geumjeong Sanseong y que nos ahorró la parte más dura de la subida. Desde el CableCar pudimos ver una de las mejores vistas de la ciudad. Hay que decir que el CableCar es bastante viejo y a veces da la sensación de que se va a desmoronar cuando ves todo el óxido que se está comiendo al aparato.

Vistas de Busan desde el Cable car

Una vez arriba tomamos la ruta que nos llevaba hasta el fuerte de Geumseong y desde allí empezamos a preguntar por el monasterio a todo el que nos encontrábamos, ya que las pocas indicaciones que hay, estaban en coreano y no se entendían.

Esto se encuentra en el mismo Busan

Entrada al fuerte de Geumseong

¿Qué habrá a 500 metros?

Tras dos horas de una preciosa ruta, encontramos perdido en una montaña en pleno Busán, el pequeño monasterio de Seokbulsa.

Se trata de un monasterio cuyos templos son de piedra, a diferencia de la mayoría de templos en corea que son de madera. Pero su verdadero interés no reside en estos templos. En la parte de atrás de los edificios, se encuentra un patio formado por las mismas montañas en la que están esculpidas en piedra unas inmensas figuras de buda y los protectores del budismo.

Buda esculpido en la roca

Gamcheon culture village

Panorámica del barrio de Gamcheong

En este barrio, que está dentro de Busan, vivía antiguamente la gente con menos recursos de la ciudad. Básicamente era como favelas brasileñas, sin agua, electricidad, canalizaciones… A día de hoy sí que cuenta con todas estas comodidades, y en 2009 numerosos artistas colaboraron con obras muy coloridas haciéndolo a día de hoy un barrio muy pintoresco.

Pececitos de colores

Desgraciadamente las hordas de turistas acuden a diario a visitarlo e incluso hay que hacer largas colas para hacerse una foto en los lugares más populares, como con una estatua del principito que hay en la villa (foto que nosotros no tenemos). No obstante, dando un paseo y curioseando sus callecitas menos transitadas por el turismo, fue bastante para disfrutar de Gamcheon.

¡Con esta gente no hay quien se entienda!

Tras mucho trastear encontramos una exposición de cuadros de un artista ruso en la biblioteca pública. Acabamos pasando allí la tarde tomando unos vinos y un aperitivo por cortesía del artista, mientras hablábamos un poco con él y disfrutábamos de sus obras, que la verdad, nos gustaron mucho.

Isla de Jeju

Desde Busan volamos a la Isla de Jeju para pasar unos días. Allí alquilamos una moto para así recorrernos la isla fácilmente y la verdad, fue la mejor opción.

¿Camino de Santiago? ¿En Corea?

Jeju está considerada uno de los mayores atractivos de Corea. Sin embargo, discrepamos respecto a esto. A nosotros nos desilusionó bastante, ya que está masificada por el turismo local (hay un vuelo a la hora a Busan y otro a Seúl, además de vuelos internacionales) y hay que pagar por todo (cataratas, un cráter en medio de la isla, una formación rocosa con piedras hexagonales…) con lo cual ha perdido el encanto que pudo tener años atrás.

Visitando una antigua villa de la isla

Típicas estatuas esculpidas en piedra de la isla de Jeju

Pasamos cuatro días con la moto en los que recorrimos la costa este de la isla, visitamos  los alrededores de Seogwipo y fuimos a  la isla de Udo. En esta ultima, tradicionalmente las mujeres se dedicaban a mariscar como lo hacen los percebeiros gallegos, mientras los hombres cuidaban de la casa. Hoy día todas estas mujeres se dedican al alquiler de motos y coches eléctricos para los turistas que invaden la isla.

Sin embargo, los dos últimos días hicimos dos cosas que nos encantaron, y que están entre las mejores experiencias de Corea:

Parque nacional de Hallasan

En este parque hicimos una ruta que sube hasta el volcán que dio origen a Jeju. La ruta nos llevó todo el día y tuvimos que ir bien pertrechados y con suficiente agua. Además tuvimos que empezar temprano, ya que si no, no da tiempo a hacer la ruta entera y los guardas podían cerrarnos el paso si llegábamos demasiado tarde.

Inicio de la ruta

Lo que encontramos en la ruta fue un otoño coreano en todo su esplendor. Probablemente no lo sepáis, pero la mejor época para visitar Corea es en otoño por sus espectaculares paisajes, y esto es lo que pudimos apreciar en Hallasan.

Otoño coreano en el parque Hallasan

Al inicio de la ruta los árboles están todavía verdes, pero a medida que vas subiendo de altura, las montañas se vuelven más escarpadas, el sendero se hace más vertical y aparecen los colores marron, rojo, naranja y amarillos en el follaje de los árboles. La montaña se ve imponente por su verticalidad, a la vez que preciosa por sus colores. Es un paisaje que hacía que nos parásemos constantemente a observarlo con calma.

Tras disfrutar durante un par de horas de este paisaje, todo vuelve a cambiar, y entonces sobrepasamos las nubes y en vez de árboles ahora hay arbustos, más típicos de las zonas de altura. Finalmente, a tan sólo 1950m llegamos al punto más alto de toda Corea del Sur, desde donde pudimos ver el cráter del volcán. Todo un espectáculo

Agotados tras la parte más dura

¡Por encima de las nubes!

¡Por fin la cima! Al fondo el cráter del volcán

Jimjilbang en la ciudad de Jeju

¿Qué es un Jimjilbang? Los Jimjilbang son un concepto Japonés que está muy extendido en Corea y que consiste en edificios con baños y saunas separados por géneros y donde la gente va completamente en bolas desde el momento en que se entra. Además, es posible dormir en ellos, y eso es lo que hicimos nosotros.

El tema es que suelen ser muy baratos. Nosotros pagamos unos 6€ por persona, mientras que un hostal ronda los 15€ por cabeza.

Al principio quisimos pasar una noche solo como experiencia, pero nos gustó tanto que nos quedamos dos.

En el que estuvimos había 5 plantas: 1ª Recepción 2ª Baños y saunas para mujeres 3ª Zona común con suelo radial 4ª Baños y saunas para hombres 5ª Zona común sin calefacción.

Recepción del Jimjilbang

Como comprenderéis, no pudimos hacer fotos del interior del Jimjilbang, pero simplemente buscando Jimjilbang en Corea en Google podréis haceros una idea de cómo son estos lugares.

Evidentemente en las zonas comunes hay que ir vestido, pero tienes que llevar un pijama que te da el personal del Jimjilbang.

En la zona de baños y saunas hay varias piscinas con agua a distinta temperatura, saunas, también a varias temperaturas en función de lo que seas capaz de aguantar y un montón de duchas. Además hay una zona para relajarte y ver la tele fuera de las zonas de baño (por supuesto, en bolas).

Esto es todo una cultura. La gente pasa horas allí aseándose, relajándose, hablando de béisbol o viendo las noticias. Y nosotros la verdad es que le cogimos el gustillo, en especial María, pues el segundo día se llevó todos sus potingues para hacerse una sesión intensiva de cremas.

Tras más de una hora de aseo, nos pusimos nuestros pijamas y nos fuimos a la quinta planta, donde nos echamos a dormir en el suelo. Esta planta estaba llena de esterillas en el suelo a modo de cama. Para apoyar la cabeza, usaban un minúsculo ladrillo de goma-espuma forrado que hacía las veces de almohada. Parece incómodo, pero no os podéis hacer una idea de lo bien que dormíamos después de toda aquella sesión de higiene.

No siempre encontramos en el camino lugares idílicos como los que nos prometían los panfletos, a menudo buscas un lugar o una experiencia con muchas expectativas y acabas llevándote un chasco. Nosotros, creemos que no hay que obsesionarse con ver o hacer las cosas más populares, o por hacerse la foto en el lugar más idílico para subirla a las redes sociales. Como en el caso de la foto con el principito o la isla de Jeju, nosotros buscamos otras alternativas, que nos llevan siempre a tener experiencias inesperadas.

¡Y pide que el camino sea largo! ¡Lleno de aventuras, lleno de experiencias!

Seúl, entre lo tradicional y lo moderno

Luces por doquier, comida en la calle en cualquier lado y a cualquier hora y gente, mucha gente, diez millones. Tras haber estado en un país tan despoblado como Rusia, Seúl  fue agobiante para nosotros el primer día. Y es cierto que Moscú es más grande que la capital coreana, pero aquí esos 10 millones se hacen notar, ya que es una ciudad que vive en la calle.

Nos empeñamos en meternos en el centro de Seúl con Ulises y nos llevó muchas horas. El segundo día encontramos un parking al lado del río con zonas ajardinadas y una estación de metro al lado. Desde allí nos movíamos al centro con facilidad y conseguimos relajarnos después del primer día. Habíamos encontrado nuestro sitio en la ciudad.

Ulises en el centro de Seúl

Lo primero que hicimos fue caminar la ciudad, curiosear sus barrios y sus calles antes de meternos a ver monumentos. Si te das un paseo por el centro, cuando ya ha oscurecido, antes de la hora de cenar, podrás encontrar calles llenas de gente, donde hay cientos de tiendas de cosméticos que parecen discotecas con muchas luces y música a todo volumen. Esto forma parte de la cultura del país, ya que las coreanas dan mucha importancia al cuidado de la piel y llevan a cabo rituales antes de dormir que consisten en aplicarse en la cara hasta 10 productos distintos. Agua miscelar, mascarilla, tónico, sérum, loción, crema de cara… y algunas más que no recuerdo.

Calles de tiendas de cosméticos

Además de cuidar mucho la piel con cremas, tanto las mujeres como los hombres evitan ponerse morenos. En Corea y en el sudeste asiático en general, antiguamente, tener la piel era un signo de que pertenecías a la alta clase social y por el contrario, estar moreno, quería decir que pertenecías a la clase obrera. Aunque esta creencia haya desaparecido, tener la piel blanca es la moda aquí y de hecho a veces utilizan cremas que blanquean la piel de la cara más de lo que ya la tienen.

Todo esto se lo explicaron a María, que como imaginaréis, se encontraba en su paraíso. De hecho, llevaba tiempo esperando llegar a Corea para comprar sus cremas, ya que tienen fama de ser muy buenas y más baratas que en otros países.

Como ya hemos dicho, los coreanos viven en la calle, y a la hora de cenar, vayas al restaurante o puesto callejero que vayas, lo vas a encontrar a tope de gente. Da igual que sea un Martes, la gente después de trabajar sale a cenar con sus compañeros y con sus jefes y por supuesto, nunca falta el Soju en sus mesas.

Pinchitos al estilo coreano

Es bastante común que la gente salga a cenar y a tomar unos tragos después de trabajar. Siempre se ve gente vestida de traje y con su maletín del curro un tanto ebrios por la calle. La noche en Seúl es muy animada y es fácil contagiarse del ambiente. Lo cierto es que los coreanos están siempre de buen humor y riéndose, y más por supuesto, después de trabajar.

Bukchon Hanok Village

Calles en Hanok village

Saliendo del bullicio del centro, pudimos encontrar un barrio muy tranquilo de casas típicas coreanas llamado Bukchon Hanok Village. Hanok es el nombre que reciben estas casas tradicionales. A día de hoy la mayoría son talleres de artesanía coreanas, pero se pueden visitar gratis y de esta manera hacerte una idea de cómo se vivía en Corea antiguamente.

Patio típico de las casas tradicionales coreanas

Estas casas parecen sacadas de una película de Samuráis. Tras entrar por una puerta grande con un gran arco, pasas al patio interior, en torno al cual se construye la casa. Los interiores del edificio son diáfanos y con pocas habitaciones. Las puertas y las ventanas son de madera, cubiertas con papel en vez de cristales. Y para acabar tenían un ingenioso sistema de calefacción radiante igual al que usaban los romanos en España. Hacían pasar el humo de una hoguera por unos conductos que había debajo del suelo de la casa.

Interiores minimalistas en las casas tradicionales coreanas

Pasillo que separa el patio de los espacios de la casa

Mercado Gwangjang

Y como no íbamos a visitar un mercado en Seúl. El mercado Gwangjang es espectacular. Aquello era un hervidero de gente vendiendo, comprando, comiendo o simplemente visitando el lugar. Entramos por una de las galerías que atraviesa todo el mercado de lado a lado. Desde la entrada no se podía ver el otro extremo. Lo recorrimos poco a poco para no perder detalle de los diferentes productos que vendían allí. Pescado deshidratado, tortillas de soja, vísceras, verduras y frutas, una especie de masa gelatinosa de arroz, tortitas que una vez hechas las ponían al vapor, una especie de caramoelos de arroz, varios postres y muchísimas cosas más.

Teníamos ganas de probarlo todo (menos las vísceras) y necesitamos dar dos vueltas al mercado para decidir dónde comer. Finalmente nos dejamos llevar como siempre y  nos sentamos en un puesto donde unos hombres muy majos nos habían insistido en que nos sentásemos con ellos. Nos invitaron a Soju y nos dieron a probar algunos de sus platos, como las tortitas al vapor. Nosotros pedimos Bimbap, que es la versión coreana del sushi, gyozas y la masa gelatinosa de arroz a la cual le añadían una salsa roja muy picante que hacían en una sartén enorme a fuego lento.

Masa de arroz cocida a fuego lento con una salsa picante

Palacio de Gyengbokgung

Entrada al palacio de Gyengbokgung

El palacio de Gyeongbokgung es el mayor atractivo de Seúl. Es una zona fortificada en cuyo interior se encuentran numerosos palacios reales. Aquí es donde antaño vivían los reyes y gobernantes del país, y donde se llevaba a cabo toda la gestión política y militar.

Interiores del recinto del palacio

La mayoría de los edificios estaban destinados como vivienda para la realeza, la cual iba cambiando a lo largo del tiempo hacia edificios más modernos. Pero otros muchos son salas de fiestas, lugares donde se reunía con sus consejeros, otros para sus militares…

Lugar donde se celebraban las fiestas de palacio

Todo este complejo fue destruido en torno al siglo XVI por los japoneses y más tarde, en el siglo XX, con la ocupación de los mismos, muchos edificios fueron modificados o destruidos. A día de hoy todo es una reconstrucción de lo que había antaño.

Interior de uno de los edificios

Ensayando para un espectaculo de bailes tradicionales

Es curioso ver que el país con el que sin duda, más parecidos culturales guarda Corea, es a su vez su eterno enemigo. Y es que los japoneses pocas veces han dado descanso a los coreanos a lo largo de la historia. En el palacio de Gyeongbokgung se puede aprender un poco del pasado coreano, así como de algunos personajes relevantes de su historia, como la emperatriz Myeongseong. Esta gran mujer, fue asesinada en el mismo palacio por asesinos japoneses, tras haber frustrado los planes de invasión de éstos.

Además de los sitios típicos de Seúl, conocimos el barrio de Hongdae, una zona universitaria con mucha fiesta y frecuentado por los backpackers. Desde uno de los innumerables puentes de la ciudad, pudimos asistir a la exhibición de fuegos artificiales más espectacular que hayamos visto y que duró más de una hora. Y por último, visitamos el famoso barrio “pijo” de Gangnam que inspiró a la canción Gangnam style y aunque carece de verdadero interés, se puede ver una versión de Corea más moderna.

Biblioteca publica donde cualquiera podia coger un libro para leerlo. No habia que registrarse y ni siquiera habia una recepcion

Publicidad coreana. Entendeis algo?

Fuegos artificiales en Seúl

Un dia normal en las calles de Seúl

Para acabar nuestra estancia en Seúl, nuestro amigo Soonki nos llamó y nos dijo que esa noche iría a la ciudad a cenar con un amigo japonés y que si queríamos acompañarlos. Os acordais de Soonki? hablamos de él en nuestro post Corea nos recibe con los brazos abiertos

¡Qué mejor manera de despedirnos de Seúl!

Cenando con Soonki y su amigo japones

Quisimos preguntarle a Soonki por la situación entre Corea del sur y sus vecinos del norte y su respuesta distaba mucho de lo que nos cuentan por la tele. Resumiendo mucho la larga conversación que tuvimos, lo que nos vino a decir fue algo así:

El problema de Corea es su situación geográfica. Se encuentra situado entre el mundo capitalista y el mundo comunista. Y por tanto el lugar perfecto para una guerra es ni en tu casa ni en la mía, ¡en la del vecino!

Al norte y oeste tenemos los apoyos de Rusia y China, países tradicionalmente comunistas y que apoyan a Corea del Norte. Y al oeste, del lado de Corea del Sur, están las potencias capitalistas Japón y EEUU. (Esta historia ya la hemos visto antes en Vietnam). Como resultado una Corea del Norte comunista y una Corea del Sur capitalista. Nosotros le insistíamos mucho en que el norcoreano está un poco loco y para nuestra sorpresa él le quitaba importancia y nos insistía en que sólo sabemos lo que nos cuentan.

Si nos vamos a datos más concretos, el hecho es que en Corea del Sur hay mucho capital extranjero, hay muchas empresas con grandes inversiones en el país a las que no les interesa una guerra pues eso supondría perder mucho dinero.

Por otro lado, EEUU para contar con un ejército puntero en cuanto a tener lo último de lo último, necesitan un mercado al que vender su armamento de segunda mano, ¿adivináis a quien se lo venden? Exacto, a Corea del Sur, ante la continua amenaza de sus vecinos del norte…y ¿qué pasaría si no existiese el conflicto? Pues que Corea del Sur no necesitaría estar armada hasta los dientes.

En conclusión, nos encontramos ante una situación en la que una guerra beneficiaría a unos y perjudicaría a otros, así que ¿cual es la solución? Mantener la tensión. De esta manera el país sigue armándose y comprando armas a los EEUU para prepararse para una guerra que no va a ocurrir (al menos a corto plazo) porque a los grandes inversores en el país no les interesa.

No se puede resumir en unas líneas todo el conflicto entre las dos Coreas. Probablemente sea mucho más complejo. Pero hemos querido mostrar otro punto de vista de la situación, que sin duda demuestra que no todo lo que nos cuentan es cierto.

Y así nos despedimos de Seúl y de Soonki definitivamente. Nos fuimos sabiendo un poco más de la historia de este gran país, de su cultura y de su política.

¡Y pide que el camino sea largo! ¡Lleno de aventuras, lleno de experiencias!

Un poco de mar y montaña

Nuestros primeros días en Corea, en el monasterio de Woljeongsa, fueron muy intensos. Muchas cosas nuevas aprendidas, muchas experiencias y sólo llevábamos dos días allí. Así que necesitábamos descansar un poco.

Decidimos ir a la playa, no a una en particular, simplemente poner rumbo al punto más cercano de la costa y buscar allí. Recorrimos las montañosas carreteras hasta llegar al mar. Tan sólo tardamos una hora, lo que nos resultó hasta extraño, ya que veníamos de Rusia, donde cada vez que decidíamos ir a un sitio nos llevaba varias horas llegar a él.

Carreteras montañosas que hacían sudar a Ulises

Hay que decir que nuestros primeros kilometros en Corea fueron muy estresantes. Ya no estaba Soonki guiando nuestro camino, así que tuvimos que apañarnosla solos y habituarnos a las señales de tráfico coreanas. Lo peor eran los cruces, si había semáforos estaban después del cruce, no antes como en Europa y si no había semáforo no teníamos claro que señal indicaba la prioridad de cada vía. Además las señales de desvío están justo en el mismo lugar donde el mismo desvío y con un cartel muy pequeño…todo eran trampas!

¿Entendeis algo de a donde hay que ir?

Por suerte pudimos llegar a la playa sin ningún incidente y con la furgoneta de una pieza.

¡Y por fin la playa!

Pronto nos dimos cuenta de que en todas las playas había zonas de acampada, donde la gente montaba unas tiendas que eran auténticas mansiones. Pero para nosotros lo mejor fueron los baños públicos. Los había por todos lados ¡y tenían hasta hilo musical! Aparcábamos la furgoneta en parkings abiertos, nos duchábamos en bañador y teníamos unos estupendos baños al lado. Además, como no había muchos coches en los parkings sacábamos el toldo ocupando dos plazas y de esta manera teníamos una terraza para hacer vida en primera línea de playa. Que más se podía pedir.

Zona de acampada en la playa

Baños públicos

Nuestra casita a orillas del mar

En esta zona de Corea el surf es muy popular. No os imaginéis a grandes surfistas bronceados por el sol desafiando inmensas olas, si no más bien, cientos de coreanos con trajes de neopreno largo (a pesar del calor), gorra y la cara blanca de toda la crema que se han echado. A pocos metros de la playa estaban todas las escuelas de surf, las motos llevaban un artilugio para poder portar las tablas colgadas a un lado y muchos coreanos se teñían el pelo de rubio. Todo parecía una imitación de la imagen idealizada del surf en Estados Unidos.

Escuela de surf

Mirad los supersurferos del fondo

Toda esta estampa nos resultó cuanto menos graciosa. Al fin y al cabo, eso también forma parte de Corea y no dejaba de haber un buen ambiente que nos atraía, por lo que nos quedaríamos hasta que durase el buen tiempo. Si algo habíamos aprendido en estos meses de viaje, es a quedarnos en un sitio cuando estabamos a gusto. Cuantas veces en Rusia nos fuimos de algún sitio estupendo porque teníamos otros planes, para que al final esos planes no saliesen como esperábamos.

Una mañana, cuando ya estábamos listos para seguir buscando playas más al norte, apareció un coreano que mediante señas me dijo que teníamos las ruedas con poca presión y trás mucho discutir con él, entendimos que en Corea no puedes inflarlas en las gasolineras. Todo esto era muy raro. ¿Qué quería este coreano? ¿Cómo no se va a poder inflar las ruedas en la gasolinera? Empezó a hablar con su compañero y a hacer algunas llamadas. Se empeñó en que había que solucionar aquello. Entonces se me pasó por la cabeza un comentario en un foro, sobre que los coreanos van de buenas y luego te la dan con queso.

Les dijimos que no se preocupasen, que ya lo solucionaríamos y que teníamos prisa, pero era demasiado tarde…ya habían llamado a una grúa ¡Lo que nos faltaba! Entendernos con nuestro seguro coreano para hacer papeles en coreano…Mientras intentabamos hacernos entender y ya dispuestos a montarnos en el coche e irnos, llegó una especie de coche taller, se bajó un hombre y cogió un compresor.

Inflandole las ruedas a Ulises

Inflaron las ruedas y tras terminar, hicieron fotos a la matrícula del coche de los coreanos y firmaron unos papeles. Ahora lo entendíamos todo. Dieron un parte a su seguro para que viniese la grúa a inflarnos las ruedas. Nos dijeron que solo querían ayudarnos, que no podían dejar que fuésemos por la carretera con las ruedas mal. Nunca nos pidieron nada, ni dinero ni documentos, sólo que cuando volvamos a España contemos que los coreanos son buenas personas y que les gusta ayudar a la gente.

Sorprendidos por lo que nos acababa de pasar, seguimos nuestro camino hacia el norte, donde poco a poco iban desapareciendo las escuelas de surf para dar paso a playas llenas de alambre de espino. Aquí sí que se notaba el conflicto con sus vecinos del norte. Las playas parecían preparadas para evitar una invasión. Muchas no eran accesibles, ya que había grandes alambradas que impedían el paso. Además, todas estaban muy bien iluminadas por la noche para poder controlar cualquier anomalía.

Con todo esto llegamos hasta Sokcho, donde pasamos el día y nos preparamos para conocer un parque nacional coreano.

No nos hemos teletransportado a Wall Street, son las calles de un pequeño pueblo pesquero

Parque nacional de Seoraksan

Entrada al parque de Seoraksan

El parque nacional de Seoraksan está considerado el más bonito de Corea, así que teníamos que conocerlo. Decidimos hacer una ruta de un día que nos llevaría hasta el pico Ulsanbawi. Sobre el mapa la ruta parecía muy dura, ya que había tramos donde hacer un kilómetro llebaba más de una hora.

Inicio de la ruta

En Corea, el treking es otro de los deportes populares del país. Muchísima gente hace senderismo por las montañas coreanas, que están llenas de parques nacionales. Las rutas están muy preparadas para que todo el mundo las pueda hacer. Las partes más simples son caminos de tierra y piedras, pero cuando la cosa se complica hay pasarelas de madera y a menudo puentes colgantes para pasar los ríos. No obstante han conseguido hacerlo de tal forma que la ruta no pierda el encanto.

La primera pare de la ruta discurre al lado de un río, el cual deja unas estampas muy bonitas y tras una hora de caminata empieza la subida de verdad. Atraviesas el bosque por una ruta que consiste unicamente en escalones y la subida empieza a ser dura.

Las ardillas abundan en el parque

Nos llamó la atención que los coreanos, a pesar de estar sudando (igual que nosotros), cuando nos los cruzábamos olían a flores! A pesar de lo duro de la caminata, su aspecto era de alguien que acababa de salir de la tienda donde se ha comprado todo el material de montaña. Y es que los coreanos son muy presumidos, les gusta ir bien vestidos y además, el tema de la higiene está muy arraigado en la cultura. Lo cual nos venía genial, ya que gracias a ello había muchos baños públicos en muy buenas condiciones.

Coreanos perfectamente equipados y oliendo a flores

Justo antes de llegar al punto más crítico de la ruta, había un templo muy curioso que estaba escabado en la roca donde además sonaban sin cesar las oraciones budistas al son del cuenco de madera que utilizan como instrumento.

Entrada a un templo esculpido en la roca

Templo en el interior de una gran roca

A pocos metros de este templo empezaban las escaleras que te llevan a la cima. La subida es dura y en algunas zonas las personas con vértigo (como yo) lo pueden pasar un poco mal.

Escaleras a la cima

Vistas del parque

Tras una hora de subir escaleras, por fin alcanzamos la cima! Y cómo no, las mejores vistas del camino. Valles rebosando de árboles, rodeados por unas espectaculares motañas de las que salían grandes picos de piedra como si intentasen escapar de ser cubiertos por la intensa vegetación. Para completar aquella mágica escena, se podía ver perfectamente como las nubes subían desde el valle hacia lo alto de las montañas empujadas por el viento.

¡¡Y por fin la cima!!

Por todo el parque hay sitios para poder beber y descansar y si haces rutas de varios días, no hace falta que lleves tu tienda de campaña, hay refugios (Shelters) en puntos estratégicos para dormir, que cuestan unos 5€ por persona. Se podría decir que Corea es el paraíso del senderismo, pues como veríamos más tarde, así era en todos los parques nacionales.

Buda enorme que se encuentra en este parque

Al final de la tarde estábamos de vuelta en la playa, pero las nubes empezaron a asomar por el horizonte y por la noche llovió bastante. Esto marcó el final de los días de playa y naturaleza, en dos días estaríamos en Seul.

¡Pide que el camino sea largo! ¡Lleno de aventuras, lleno de experiencias!