Seúl, entre lo tradicional y lo moderno

Luces por doquier, comida en la calle en cualquier lado y a cualquier hora y gente, mucha gente, diez millones. Tras haber estado en un país tan despoblado como Rusia, Seúl  fue agobiante para nosotros el primer día. Y es cierto que Moscú es más grande que la capital coreana, pero aquí esos 10 millones se hacen notar, ya que es una ciudad que vive en la calle.

Nos empeñamos en meternos en el centro de Seúl con Ulises y nos llevó muchas horas. El segundo día encontramos un parking al lado del río con zonas ajardinadas y una estación de metro al lado. Desde allí nos movíamos al centro con facilidad y conseguimos relajarnos después del primer día. Habíamos encontrado nuestro sitio en la ciudad.

Ulises en el centro de Seúl

Lo primero que hicimos fue caminar la ciudad, curiosear sus barrios y sus calles antes de meternos a ver monumentos. Si te das un paseo por el centro, cuando ya ha oscurecido, antes de la hora de cenar, podrás encontrar calles llenas de gente, donde hay cientos de tiendas de cosméticos que parecen discotecas con muchas luces y música a todo volumen. Esto forma parte de la cultura del país, ya que las coreanas dan mucha importancia al cuidado de la piel y llevan a cabo rituales antes de dormir que consisten en aplicarse en la cara hasta 10 productos distintos. Agua miscelar, mascarilla, tónico, sérum, loción, crema de cara… y algunas más que no recuerdo.

Calles de tiendas de cosméticos

Además de cuidar mucho la piel con cremas, tanto las mujeres como los hombres evitan ponerse morenos. En Corea y en el sudeste asiático en general, antiguamente, tener la piel era un signo de que pertenecías a la alta clase social y por el contrario, estar moreno, quería decir que pertenecías a la clase obrera. Aunque esta creencia haya desaparecido, tener la piel blanca es la moda aquí y de hecho a veces utilizan cremas que blanquean la piel de la cara más de lo que ya la tienen.

Todo esto se lo explicaron a María, que como imaginaréis, se encontraba en su paraíso. De hecho, llevaba tiempo esperando llegar a Corea para comprar sus cremas, ya que tienen fama de ser muy buenas y más baratas que en otros países.

Como ya hemos dicho, los coreanos viven en la calle, y a la hora de cenar, vayas al restaurante o puesto callejero que vayas, lo vas a encontrar a tope de gente. Da igual que sea un Martes, la gente después de trabajar sale a cenar con sus compañeros y con sus jefes y por supuesto, nunca falta el Soju en sus mesas.

Pinchitos al estilo coreano

Es bastante común que la gente salga a cenar y a tomar unos tragos después de trabajar. Siempre se ve gente vestida de traje y con su maletín del curro un tanto ebrios por la calle. La noche en Seúl es muy animada y es fácil contagiarse del ambiente. Lo cierto es que los coreanos están siempre de buen humor y riéndose, y más por supuesto, después de trabajar.

Bukchon Hanok Village

Calles en Hanok village

Saliendo del bullicio del centro, pudimos encontrar un barrio muy tranquilo de casas típicas coreanas llamado Bukchon Hanok Village. Hanok es el nombre que reciben estas casas tradicionales. A día de hoy la mayoría son talleres de artesanía coreanas, pero se pueden visitar gratis y de esta manera hacerte una idea de cómo se vivía en Corea antiguamente.

Patio típico de las casas tradicionales coreanas

Estas casas parecen sacadas de una película de Samuráis. Tras entrar por una puerta grande con un gran arco, pasas al patio interior, en torno al cual se construye la casa. Los interiores del edificio son diáfanos y con pocas habitaciones. Las puertas y las ventanas son de madera, cubiertas con papel en vez de cristales. Y para acabar tenían un ingenioso sistema de calefacción radiante igual al que usaban los romanos en España. Hacían pasar el humo de una hoguera por unos conductos que había debajo del suelo de la casa.

Interiores minimalistas en las casas tradicionales coreanas

Pasillo que separa el patio de los espacios de la casa

Mercado Gwangjang

Y como no íbamos a visitar un mercado en Seúl. El mercado Gwangjang es espectacular. Aquello era un hervidero de gente vendiendo, comprando, comiendo o simplemente visitando el lugar. Entramos por una de las galerías que atraviesa todo el mercado de lado a lado. Desde la entrada no se podía ver el otro extremo. Lo recorrimos poco a poco para no perder detalle de los diferentes productos que vendían allí. Pescado deshidratado, tortillas de soja, vísceras, verduras y frutas, una especie de masa gelatinosa de arroz, tortitas que una vez hechas las ponían al vapor, una especie de caramoelos de arroz, varios postres y muchísimas cosas más.

Teníamos ganas de probarlo todo (menos las vísceras) y necesitamos dar dos vueltas al mercado para decidir dónde comer. Finalmente nos dejamos llevar como siempre y  nos sentamos en un puesto donde unos hombres muy majos nos habían insistido en que nos sentásemos con ellos. Nos invitaron a Soju y nos dieron a probar algunos de sus platos, como las tortitas al vapor. Nosotros pedimos Bimbap, que es la versión coreana del sushi, gyozas y la masa gelatinosa de arroz a la cual le añadían una salsa roja muy picante que hacían en una sartén enorme a fuego lento.

Masa de arroz cocida a fuego lento con una salsa picante

Palacio de Gyengbokgung

Entrada al palacio de Gyengbokgung

El palacio de Gyeongbokgung es el mayor atractivo de Seúl. Es una zona fortificada en cuyo interior se encuentran numerosos palacios reales. Aquí es donde antaño vivían los reyes y gobernantes del país, y donde se llevaba a cabo toda la gestión política y militar.

Interiores del recinto del palacio

La mayoría de los edificios estaban destinados como vivienda para la realeza, la cual iba cambiando a lo largo del tiempo hacia edificios más modernos. Pero otros muchos son salas de fiestas, lugares donde se reunía con sus consejeros, otros para sus militares…

Lugar donde se celebraban las fiestas de palacio

Todo este complejo fue destruido en torno al siglo XVI por los japoneses y más tarde, en el siglo XX, con la ocupación de los mismos, muchos edificios fueron modificados o destruidos. A día de hoy todo es una reconstrucción de lo que había antaño.

Interior de uno de los edificios

Ensayando para un espectaculo de bailes tradicionales

Es curioso ver que el país con el que sin duda, más parecidos culturales guarda Corea, es a su vez su eterno enemigo. Y es que los japoneses pocas veces han dado descanso a los coreanos a lo largo de la historia. En el palacio de Gyeongbokgung se puede aprender un poco del pasado coreano, así como de algunos personajes relevantes de su historia, como la emperatriz Myeongseong. Esta gran mujer, fue asesinada en el mismo palacio por asesinos japoneses, tras haber frustrado los planes de invasión de éstos.

Además de los sitios típicos de Seúl, conocimos el barrio de Hongdae, una zona universitaria con mucha fiesta y frecuentado por los backpackers. Desde uno de los innumerables puentes de la ciudad, pudimos asistir a la exhibición de fuegos artificiales más espectacular que hayamos visto y que duró más de una hora. Y por último, visitamos el famoso barrio “pijo” de Gangnam que inspiró a la canción Gangnam style y aunque carece de verdadero interés, se puede ver una versión de Corea más moderna.

Biblioteca publica donde cualquiera podia coger un libro para leerlo. No habia que registrarse y ni siquiera habia una recepcion

Publicidad coreana. Entendeis algo?

Fuegos artificiales en Seúl

Un dia normal en las calles de Seúl

Para acabar nuestra estancia en Seúl, nuestro amigo Soonki nos llamó y nos dijo que esa noche iría a la ciudad a cenar con un amigo japonés y que si queríamos acompañarlos. Os acordais de Soonki? hablamos de él en nuestro post Corea nos recibe con los brazos abiertos

¡Qué mejor manera de despedirnos de Seúl!

Cenando con Soonki y su amigo japones

Quisimos preguntarle a Soonki por la situación entre Corea del sur y sus vecinos del norte y su respuesta distaba mucho de lo que nos cuentan por la tele. Resumiendo mucho la larga conversación que tuvimos, lo que nos vino a decir fue algo así:

El problema de Corea es su situación geográfica. Se encuentra situado entre el mundo capitalista y el mundo comunista. Y por tanto el lugar perfecto para una guerra es ni en tu casa ni en la mía, ¡en la del vecino!

Al norte y oeste tenemos los apoyos de Rusia y China, países tradicionalmente comunistas y que apoyan a Corea del Norte. Y al oeste, del lado de Corea del Sur, están las potencias capitalistas Japón y EEUU. (Esta historia ya la hemos visto antes en Vietnam). Como resultado una Corea del Norte comunista y una Corea del Sur capitalista. Nosotros le insistíamos mucho en que el norcoreano está un poco loco y para nuestra sorpresa él le quitaba importancia y nos insistía en que sólo sabemos lo que nos cuentan.

Si nos vamos a datos más concretos, el hecho es que en Corea del Sur hay mucho capital extranjero, hay muchas empresas con grandes inversiones en el país a las que no les interesa una guerra pues eso supondría perder mucho dinero.

Por otro lado, EEUU para contar con un ejército puntero en cuanto a tener lo último de lo último, necesitan un mercado al que vender su armamento de segunda mano, ¿adivináis a quien se lo venden? Exacto, a Corea del Sur, ante la continua amenaza de sus vecinos del norte…y ¿qué pasaría si no existiese el conflicto? Pues que Corea del Sur no necesitaría estar armada hasta los dientes.

En conclusión, nos encontramos ante una situación en la que una guerra beneficiaría a unos y perjudicaría a otros, así que ¿cual es la solución? Mantener la tensión. De esta manera el país sigue armándose y comprando armas a los EEUU para prepararse para una guerra que no va a ocurrir (al menos a corto plazo) porque a los grandes inversores en el país no les interesa.

No se puede resumir en unas líneas todo el conflicto entre las dos Coreas. Probablemente sea mucho más complejo. Pero hemos querido mostrar otro punto de vista de la situación, que sin duda demuestra que no todo lo que nos cuentan es cierto.

Y así nos despedimos de Seúl y de Soonki definitivamente. Nos fuimos sabiendo un poco más de la historia de este gran país, de su cultura y de su política.

¡Y pide que el camino sea largo! ¡Lleno de aventuras, lleno de experiencias!

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